My Daughter’s Killer

Fuente: NetflixMediaPress.

My Daughter’s Killer (Morderca mojej córki) es el último documental sobre crímenes reales que te dejará sorprendido. Con reminiscencias de crímenes reales como «The Staircase» y «Sophie: A Murder in West Cork», este documental francés de Netflix, tiene un núcleo profundamente emocional. Sigue a André Bamberski, un padre que lucha para llevar ante la justicia al asesino de su hija en Francia y Alemania. En 1982, la hija de André, Kalinka, que era francesa, murió mientras vivía con su padrastro alemán, Dieter Krombach, médico y violador en serie. Debido a las leyes procesales internacionales, la condena de Krombach fue anulada, lo que llevó a Bamberski a tomar medidas extremas.

Dirigida por Antoine Tassin, el documental viajará por las diferentes versiones y lugares que dan vida a una lucha angustiosa que se extiende por muchos años y que no dimensiona ni escatima esfuerzos por encontrar el camino hacia la justicia.

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Uno de los elementos fundamentales que llaman la atención desde el primer minuto es que André Bamberski aparentemente es hombre bastante común, su vida en Francia era lo suficientemente apacible como para destacarla, hasta que recibe la fatídica llamada telefónica. Su joven hija Kalinka, a quien recuerda y adora tremendamente, ha muerto en los mejores días de su vida. La tragedia lo lleva a viajar inmediatamente a Alemania, en donde su exesposa vive con su actual pareja, el cardiólogo Dieter Krombach.

Las circunstancias de la muerte, más la necesidad angustiosa de un padre que acaba de perder a su hija, lo llevan a investigar más sobre la causa de muerte que por si ya es sospechosa. El día del funeral, su duda se fortaleció aún más cuando la gente a su alrededor comenzó a discutir cómo Kalinka había muerto, según los rumores, «tras resultado de una droga que le inyectaron».

Después de su persistente solicitud del informe de la autopsia, finalmente lo recibió. El informe indicó que Kalinka sufrió un caso de regurgitación, y Bamberski se sorprendió de que se dijera que se desconocía la causa de la muerte, incluso después de declarar lo ocurrido. No solo eso, notó que el informe mencionaba lesiones de índole sexual en la niña. André estaba decidido a saber la verdad porque estaba seguro de que su hija era una víctima.

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Por su parte, André conoce a Krombach muy bien, es el hombre que destruyo su matrimonio y con quien su esposa solía escaparse años atrás. Por lo que no se sorprende cuando descubre que el médico podría estar involucrado incluso en la falsificación de la autopsia de su hija. Lamentablemente, el sospechoso solo recibió algunas preguntas y jamás fue acusado ni investigado por la muerte de la joven, dejando el caso archivado y en el olvido.

André se toma algunos momentos para recordar cómo el hombre se había involucrado con la familia y relata los acontecimientos que llevaron a su esposa a serle infiel. A pesar de que muchos consideraban su obstinación como una especie de venganza personal más que cualquier otra cosa, Bamberski estaba decidido a luchar hasta recibir la justicia que su hija Kalinka merecía. Por otro lado, Danielle, la madre de la niña, jamás sospecho nada de su en ese entonces pareja.

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Los alemanes tenían una especie de confianza ciega en sus médicos, lo que hizo que la mayoría descartara la duda de Bamberski, pero ya era sospechoso que su primera esposa muriera a los 24 años por motivos médicos, específicamente una «inyección», algo que el médico hacía regularmente con sus pacientes.  

La sociedad alemana durante los años ochenta y noventa era firmemente patriarcal, donde la violación marital se consideraba una broma, y ​​la policía a menudo se reía de las mujeres que intentaban denunciar casos de agresión sexual. Una niña de 16 años denunció haber sido agredida por el Dr. Krombach, por lo que recibió dos años de libertad condicional. Las mujeres en Lindau expresaron cuán leve fue su sentencia, a pesar de que miles de mujeres presentaron peticiones en su contra.

El hombre era un monstruo, y lo sabíamos a la mitad del documental “El asesino de mi hija”, pero las leyes no eran tan efectivas.

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Lo que sigue, y para no arruinar la experiencia del documental, es el viaje de un padre que por más de 20 años lucho por encontrar justicia para su hija. Las emociones que se van volcando hacen del relato de André uno muy conmovedor y sorprendente. Cuestionas realmente si hay algo que un padre no haría por sus hijos mientras lo escuchas relatar lo que fueron los años más extremos de su vida.

El documental “My Daughter’s Killer” trata sobre Bamberski en un punto, sobre su paciencia y confianza en su proceso de pensamiento. Sus recuerdos con su hija quizás habían comenzado a desdibujarse, pero su voluntad de luchar por ella no murió, incluso cuando esto significó olvidar su propia vida.

El relato está muy bien reconstruido por el director, quien se esmera en mostrar y detallar de una manera grafica lo que era vivir en esos años: los ambientes por donde los rumores o movimientos se desplazaban, la forma en que la justicia funcionaba y los esfuerzos que el protagonista relata y espera que recuerdes. Antoine Tassin realmente lo logra.

My Daughter’s Killer
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