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Ghostbusters: Afterlife

Una madre soltera y sus dos hijos se mudan a una nueva ciudad, en la que pronto descubren que tienen una conexión con los Cazafantasmas originales y el legado secreto de su abuelo.

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Una madre soltera y sus dos hijos se mudan a una nueva ciudad, en la que pronto descubren que tienen una conexión con los Cazafantasmas originales y el legado secreto de su abuelo.

La nueva entrega de los cazafantasmas nos sitúa treinta y siete años después del «cruce de rayos protónicos de Manhattan del 84″, el miembro fundador de los Cazafantasmas, Egon Spengler, se mudó a Summerville, Oklahoma, donde él sospechaba que estaban ubicadas las operaciones mineras del cultista gozeriano «Ivo Shandor». Egon captura una entidad espectral en una de las minas, con el objetivo de usarlo para atraer a un fantasma más grande hasta su granja, donde le ha tendido una trampa. Cuando la trampa falla, corre dentro de su casa de campo y esconde la trampa fantasma que contenía al espectro en un lugar secreto del suelo. Egon se sienta en un sillón, como si hubiera aceptado su destino, cuando una niebla se desliza en el interior de la casa y lo ataca, pero al querer detenerlo, Egon muere de un infarto mortal.

Callie, la hija distanciada de Egon, y sus dos hijos, Trevor y Phoebe, son desalojados de su casa. Sin otro lugar donde quedarse, no les queda otra opción que mudarse a la granja de Egon localizada en las afueras de Summerville. Trevor conoce allí a Lucky, una chica local que trabaja en un restaurante (de quien se enamora), y Phoebe es inscrita en la escuela de verano del pueblo, donde queda bajo el cuidado de Gary Grooberson, su excéntrico profesor de ciencias. Janine Melnitz le informa a Callie que Egon dejó una montaña de deudas.

Mientras revisa las pertenencias de Egon, Phoebe descubre que su casa está encantada y encuentra un medidor PKE, y un fantasma invisible la conduce hasta donde estaba escondida la trampa de fantasmas, mientras Trevor encuentra el Ecto-1 en un garage. Lucky lleva a Trevor a una vieja mina en la cima de una montaña, donde algo se ha escapado. Phoebe lleva la trampa fantasma a la escuela para mostrársela a su amigo, Podcast, donde Gary se revela a sí mismo como un admirador de los Cazafantasmas y revela que Summerville ha estado experimentando una serie de terremotos a pesar de no estar en un epicentro, sospechando que fue causado por algo sobrenatural. Gary, Phoebe y Podcast abren la trampa fantasma y una entidad bestial escapa a la mina de Shandor.

Después del fracaso de Paul Feig el 2016, la franquicia de los cazadores de fantasmas vuelve con una intención más clásica y nostálgica. De la mano de Jason Reitman, hijo del creador de la saga Ivan Reitman, el director logra traer aspectos imprescindibles de vuelta en Ghostbusters: Afterlife.

La película en su primer acto se siente familiar, establece, como en los clásicos 80-90, una gran empatía por los personajes y sus peculiaridades. La increíble Carrie Coon interpreta a Callie Spengler, hija del famoso cazafantasmas Egon, que ha decidido olvidar el legado de un padre ausente. Phoebe y Trevor (Mckenna Grace y Finn Wolfhard) son los hijos de Callie, ambos protagonizan la nueva aventura redescubriendo el universo de sus antepasados, que por cierto se hace de manera muy coherente y honesta. Revivir la historia de los cazafantasmas a través de sus ojos modernos ha sido perfecto.

Junto al siempre hilarante Paul Rudd, Celeste O’Connor  y el pequeño Logan Kim, se completa un cast que brilla por si solo. La participación de los adolescentes está muy bien interpretada sobre la base de un guion cuidado con pinzas, creemos en sus debilidades, pero llegamos a convencernos mucho más de sus fortalezas.

La película conecta perfectamente con las películas del 84 y 89, y culmina de manera muy emocionante un ciclo, siendo el «perdón» una de las líneas argumentativas. También volvemos a ver rostros conocidos y monstruos clásicos que marcaron a los fanáticos.

Con un mensaje científico interesante Ghostbusters: Afterlife convence de principio a fin, por rescatar lo mejor del pasado y enlazarlo a lo mejor que esta por venir, es la película definitiva que el universo necesitaba para poder enfocarse en nuevos dignos sucesores.

El aprecio por la saga se percibe por parte de Jason Reitman que se da el tiempo de generar ciertos tributos sin perder de las manos el hilo final. Fue realmente grato revivir una historia tan querida con tanto amor y respeto, no solo se siente tremendamente clásica, familiar y divertida, sino que en esos 124 minutos nos llena de esperanzas de poder ver crecer, nuevamente, el esplendor de los cazafantamas, una de las sagas más emocionante del cine.

Ghostbusters: Afterlife
Nostalgia pura
La película conecta perfectamente con las películas del 84 y 89, y culmina de manera muy emocionante un ciclo, siendo el "perdón" una de las líneas argumentativas.
4

Dos y tres veces, como dicen, bueno es repetir y repasar lo que es bueno

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Carter

Carter tiene la misión de llevar a una niña con el único anticuerpo del virus DMZ, que ha devastado los Estados Unidos y Corea del Norte.

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Fuente: as.com

Con una historia llena de acción regresa Joo Won (Good Doctor, Ojakgyo Family) a la pantalla grande con la apuesta de streaming llamada #Carter. El actor de Alice esta vez interpreta a un hombre que se despierta sin recordar nada. Dirigido por una voz femenina a través de un dispositivo en su oído, se embarca en una misión llena de peligros para rescatar a una niña.

Tras una pandemia mortal que ha devastado Estados Unidos y Corea del Norte, Carter, que es el nombre que decide darle esta misteriosa voz, se entera de que es un agente y rápidamente se ve envuelto en una misteriosa misión. Sin recuerdos, tratará de seguir las instrucciones al mismo tiempo que intenta descubrir su identidad. Desconfiando de todos y siendo el enemigo público número uno de Corea, la voz en sus oídos le dará todas las indicaciones necesarias para evitar ser capturado por agentes de la CIA.

Fuente:NEtflix

El único contexto que entrega la cinta es el «pandémico»: surgió un virus y los pacientes muestran síntomas en un tiempo muy limitado, mucho más rápido que el período de incubación de 24 horas. Tras el brote, el aumento de síntomas, como capacidad física anormal y tendencias violentas, hace que los enfermos tengan comportamientos salvajes y dificulten el proceso de cuarentena.

Por su lado, Corea del Norte está por colapsar con más de ocho millones y medio de infectados, que representan un tercio de la población total, mientras que Corea del Sur es declarada por la OMS como zona libre del virus.

Carter, que aparentemente era un agente surcoreano infiltrado en Corea del Norte, es contactado por dicho país para secuestrar a Jung Ha-Na y su padre, el doctor Jung Byeong-Ho, quien habría realizados avances importantes sobre la cura del virus. El dispositivo que lleva en su cabeza no solo funciona como un GPS personalizado, además amenaza constantemente con acabar la vida del agente si es que no sigue las órdenes.

Fuente: IndieHoy

La película dirigida y escrita por Jung Byung-Gil (The Villainess) propone desde el comienzo una exposición visual particular. Desde que conocemos al protagonista, la historia se desarrolla de manera completamente continua, narrando lo que son las horas más extremas de un hombre que aparentemente debe y puede ejecutar lo imposible por asegurar aquello que le importa. No tenemos nada de tiempo para reaccionar a sus emociones porque en realidad no las hay, evidentemente un hombre que no recuerda nada, solo actúa por instinto. Aunque también podríamos haber esperado un poco más de cuestionamiento de su parte.

Y es que cuando decimos que la historia no da tregua, es algo completamente real, la mayor parte del film está compuesto de secuencias de acción o coreografías de lucha, en una persecución y desastre incesante. La propuesta del director de Confession of Murder se enfoca en el movimiento continuo de la cámara que simula una sola toma, aunque debemos reconocer que sus cortes de edición son visualmente muy reconocibles y la técnica se vuelve abrumadora (para mal). También aprovecha de emular, ingeniosamente, lo que son las cámaras de seguridad de una ciudad hipervigilada como Corea.

El trabajo de Joo Won es lo más destacable de la producción de Netflix, que hace frente a innumerables situaciones que muchas veces radican en la locura, al estilo de John Wick. El actor logra desenvolverse con bastante naturalidad en una historia que le ofrece muy pocos momentos para desarrollar sus propias emociones. Su trabajo de acción está muy bien enfocado, sobre todo en aquellas escenas de carácter más sangrientas.

#CARTER en sí no logra convertirse en una película seria, y ese es uno de sus errores más grandes, sus explicaciones se vuelven minuto a minuto cada vez menos creíble, lo que le permite al espectador desprenderse muy fácilmente de ella. A pesar de tener un despliegue de acción por más de dos horas alucinante, se vuelve aburrida y extenuante, sin explicaciones y lamentándolo mucho por Joo Won no esperas la hora de que se termine.

Disponible en Netflix.

Director: Full list

Guion: Full list .

CAST: Tom Sturridge, Gwendoline Christie, Vivienne Acheampong, Boyd Holbrook, Charles Dance, Asim Chaudhry y Sanjeev Bhaskar.

Disponible en Netflix

Carter
La dirección ambiciosa juega una mala pasada, dejando a la deriva una historia mutilada por la acción.
Nota de lectores2 Votos
5
El desplante de Joo Won
Historia sin logica y extenuante
4.6
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