Britney vs Spears 

Después de las revelaciones de «Framing Britney Spears» y el especial de la CNN «Toxic: Britney Spears ‘Battle For Freedom» llegó el turno de Britney vs Spears, documental que se estrenó el pasado 28 de septiembre por el servicio de streaming Netflix.

Los trabajos documentarios pasados abrazaron el movimiento » Free Britney» que le permitió a la cantante replantear su posición frente a la justicia americana y a los fans la posibilidad de abogar por su artista, luego de reiterados ingresos a un centro psiquiátrico.

Free Britney (o #FreeBritney) es un movimiento social en apoyo a la cantante estadounidense Britney Spears por el caso judicial concerniente a su tutela, que empezó en 2008.​ El movimiento se hizo popular en 2019, después de varias acusaciones relacionadas con el ingreso de la intérprete a un centro psiquiátrico durante ese año.

La periodista Jenny Eliscu y la cineasta Erin Lee Carr investigan la lucha de Britney Spears por la libertad a través de entrevistas exclusivas y nuevos relatos que detallan cosas nunca antes conocidas sobre la tutela que mantiene el padre de la cantante.

Durante los 90 minutos que dura el documental podemos ver a varios personajes que estuvieron cerca de ella desde el 2009 hasta la actualidad.

El fotografo que se acercó a Spears mientras trabajaba en un especial de MTV lee una carta que ella le escribió y le dio, con la esperanza de que la pudiera leer en televisión.

Un ex novio, el ex fotógrafo paparazzi Adnan Ghalib, muestran textos que demuestran cuánto odiaba Spears la medida. Otro ex novio, Lutfi, niega los rumores de que le dio drogas e insiste en que fue utilizado para ayudar a justificar la creación de la tutela.

El documental también plantea que la artista recibía 8.000 dólares de mesada a pesar de los ingresos millonarios que generaba.

“Lo único que sabemos con seguridad es que Britney trabajaba casi sin parar y ganaba mucho dinero para otras personas”

El documental implica que el padre de Britney, Jamie Spears, y otros se aprovecharon del colapso de la cantante en medio de conflictos por su divorcio de Kevin Federline y la presión de la persecución constante de los paparazzi.

El documental también ofrece una explicación clara de su tutela, que se divide en dos partes: autoridad sobre su persona y autoridad sobre sus finanzas.

“Tenemos estándares muy particulares para una tutela. Debes ser incapaz de satisfacer tus necesidades de comida, ropa, salud y vivienda. Lo diré así: he representado a docenas de tutelados en corte y ninguno de ellos tuvo nunca un trabajo”

comenta el abogado Tony Chicotel.

El trabajo de las directoras busca reflejar la realidad de la vida que ha tenido que llevar Britney desde que se le implementó la tutela, cuestiona los antecedentes médicos obtenidos de manera sospechosa, sus restricciones íntimas y la poca cooperación de su padre, de la mano de un sin fin de intentos de la artista por cambiar su situación.

En definitiva, busca reflejar un lado aterrador de la tutela y sus vacíos legales, haciendo a todos entender por qué debe ser modificada o terminada por completo.

Lo que no queda claro es qué tan ciertos son algunos de los relatos que se comentan, varios de ellos más que provenir de una fuente confiable dan espacio a la conspiración. A pesar del seguimiento de Jenny Eliscu y Erin Lee Carr es difícil relacionarse con sus comentarios cuando no tenemos opiniones más cercanas, si bien, es imposible acceder a ellas, le hubiese dado al proyecto un sentido de fiabilidad.

De todas maneras el relato final de la cantante frente al juzgado juega su parte más realista y nos deja con la inquietud de cómo ha sido realmente sufrir ese tipo de acoso. En la actualidad la cantante agradece el apoyo de sus fans que le han permitido terminar con la tutela a causa, por qué no decirlo, de un movimiento que le salvo la vida.

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